Almacenar granos y semillas con la humedad ideal es parte esencial del agronegocio. Sin embargo, de nada sirve una cosecha bien planificada y una buena estructura de almacenamiento si el material todavía no está listo para esa etapa: los granos recién cosechados deben pasar primero por el secado, etapa fundamental para que el producto final quede dentro de los parámetros deseados.

Por qué secar granos y semillas
El secado busca reducir la humedad de los granos y semillas, ya que un contenido de humedad elevado favorece el desarrollo y la proliferación de microorganismos que pueden afectar la calidad final del producto. La humedad alta también acelera la respiración de los granos y aumenta su temperatura, lo que reduce considerablemente la masa y la calidad del material. En el caso de las semillas, también afecta el vigor y la germinación.
El secado puede hacerse de diversas maneras, natural o artificialmente, en silos o en secadoras convencionales. Sea cual sea el método, el aire es el medio secante: transmite calor al material y retira su humedad. Los principales sistemas usan secadoras mecánicas, en las que el material circula de forma continua o por lotes hasta alcanzar los parámetros deseados.

La importancia de controlar el secado
Si el secado se realiza sin controlar algunos parámetros, la calidad del producto final se ve muy afectada. Por eso, factores como la temperatura del proceso y la tasa de secado deben controlarse rigurosamente, según el material que se esté procesando.
Marrari ofrece soluciones para que usted controle la humedad de granos y semillas en el secado y el almacenamiento, tanto con sensores en línea, como UmiGrain, como con medidores portátiles.
Autor: Bruno Daldin Leite, estudiante de Ingeniería Industrial Maderera (UFPR), técnico del laboratorio Umilab de Marrari Automação
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