La biomasa se está consolidando como una de las energías del futuro. Con el desarrollo tecnológico, el consumo mundial de energía creció cerca de un 50% entre 1995 y 2020. A primera vista, el dato es positivo, porque indica acceso a mejores condiciones de vida y de trabajo. Sin embargo, en el modelo actual, basado principalmente en combustibles fósiles, ese crecimiento no es sostenible a largo plazo.

Por qué buscar nuevas fuentes de energía
El petróleo es un recurso finito y sujeto a fuertes oscilaciones de oferta y precio, lo que muestra la vulnerabilidad de depender de él y refuerza la necesidad de sustituirlo. Otro factor es el impacto ambiental del consumo y la extracción de combustibles fósiles: los desastres ambientales en los lugares de extracción, junto con la liberación de dióxido de carbono, están causando cambios evidentes y duraderos en el medio ambiente que ponen en riesgo nuestro futuro.
El mundo ya es consciente de estos problemas y hace tiempo que busca alternativas. Con investigación, inversiones e innovación tecnológica, la transición hacia una economía más verde entró en la agenda y pasó a ser exigida por los distintos sectores de la sociedad.
El avance de las energías renovables
El siguiente gráfico muestra que, antes de la pandemia de COVID-19, el consumo de algunas fuentes no renovables ya crecía poco, mientras que las renovables ganaban terreno rápidamente.

Los motivos para diversificar las fuentes de energía no son solo el impacto ambiental y el aumento del consumo: también hay objetivos estratégicos y financieros. Depender de una sola fuente deja a las empresas a merced del mercado y de la disponibilidad. Por ejemplo, la baja oferta de petróleo eleva el precio del barril; la sequía reduce la generación hidroeléctrica y encarece las tarifas; y la energía solar depende de las horas de sol, lo que puede exigir grandes inversiones en almacenamiento, según el uso. La diversidad de fuentes amortigua los imprevistos de cada segmento del mercado y da tranquilidad a quien invierte en su seguridad energética.
En el Escenario de Desarrollo Sostenible de la Agencia Internacional de Energía (IEA), la inversión anual en generación de energía limpia prácticamente se duplicaría entre 2025 y 2030 respecto a 2015–2020, lo que muestra la fuerte tendencia de este mercado. Quien apueste desde ya por las renovables obtendrá una gran ventaja competitiva: conocimiento, profesionales capacitados e infraestructura adecuada, gracias a la experiencia adquirida antes que sus competidores.

Por qué la biomasa es la energía del futuro
Para quien no quiere quedarse atrás, la pregunta es: ¿por dónde empezar? Hay una serie de criterios que ayudan a decidir dónde invertir en generación de energía: características ambientales, como la emisión de componentes nocivos y la disponibilidad; características técnicas, como la eficiencia de conversión de la energía; y financieras, como la viabilidad de implementación en el lugar de uso.
La biomasa es considerada una energía del futuro por ser un recurso muy competitivo en este cambio de matriz energética: es renovable, tiene bajas emisiones netas de carbono y está disponible en grandes cantidades, entre otras características.
La biomasa puede obtenerse prácticamente en cualquier lugar: en los sectores forestal, agrícola, ganadero, urbano e industrial. No faltan proveedores. Y, por ser renovable, puede producirse de forma continua, siempre que provenga de un manejo sostenible.
Usar biomasa como fuente de energía también mejora el aprovechamiento de los recursos naturales: un residuo como el aserrín de la producción de madera aserrada pasa a tener valor, lo que genera ingresos que antes no existían. Para mejorar la eficiencia energética de estos materiales, que casi no han sido transformados, la tecnología permite convertirlos en otros productos, como biogás, bioaceites, briquetas y pellets. Hay una enorme variedad de aplicaciones para elegir el método más adecuado según la finalidad y los recursos disponibles.
Además de los beneficios económicos, la biomasa forma parte de las políticas de reducción de emisiones de carbono: el dióxido de carbono liberado en la combustión es reabsorbido por el crecimiento de nuevas plantas, siempre que la biomasa provenga de un manejo sostenible. Por eso es una excelente alternativa para mitigar el cambio climático.
Para entrar en el mercado emergente de la biomasa como energía del futuro, hacen falta cautela y conocimiento para no cometer errores. Conozca las soluciones de Marrari para biomasa: ofrecemos soporte para resolver sus dudas y equipos con control avanzado para su producción, transformando lo que antes era un residuo en un producto de alto valor agregado.
Autor: Frederico Ramon Machado Teixeira, estudiante de Ingeniería Industrial Maderera (UFPR), laboratorio Umilab de Marrari Automação
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